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Pionero en la cría de caracoles [Noticias]

HELICICULTOR. Javier muestra los caracoles que produce en su invernadero de Sebreñu. / N. A.

Javier López Gayo fue el primer helicicultor del Principado. Su explotación de Sebreñu ha llegado a dar una tonelada anual de 'helix aspersa'

Se llama Javier López Gayo y desde hace cinco años se dedica a la cría del caracol común, el 'helix aspersa'. Javier es un ganadero de la nueva hornada especializado en pequeños animales. En su explotación de Sebreñu también tiene varias colmenas de abejas para la producción de miel, una actividad muy arraigada y extendida.



Es un apicultor más en Asturias, pero su particularidad radica en haberse convertido en el primer helicicultor del Principado, el introductor de la cría del caracol en esta región. Ésta es una actividad que se desarrolla en Francia e Italia desde hace treinta años y que llegó a Sebreñu en 2002. Hasta ahora sólo ha tenido un sucesor, una segunda granja abierta en Moreda hace dos años, aunque también se está preparando la tercera en la localidad de Margolles (Cangas de Onís).

La explotación que Javier López tiene en Rucales-Sebreñu es mixta. Comenzó su actividad utilizando el sistema italiano intensivo de invernadero, bajo un cobertizo de quinientos metros cuadrados. Los caracoles se crían sobre módulos elevados metro y medio del suelo, con lo que el espacio dedicado a la producción se reduce a trescientos metros. El objetivo pasaba por conseguir entre 5 y 6 kilogramos por metro cuadrado, según los datos que le habían facilitado expertos italianos, pero al final se quedó en sólo 2 kilos.

Su producción anual llegó a la tonelada de caracoles, así que para aumentarla decidió ampliar la explotación hacia el exterior. Sin embargo, allí se encontró con un problema inesperado, los depredadores. «Los pájaros -arrendajos, miruellas y diferentes córvidos fundamentalmente- me comieron toda la cosecha de los dos últimos años», se quejó. Al hallarse en una zona cinegética reclamó los daños ante la Consejería de Medio Ambiente, pero se encontró con que su actividad ganadera no está contemplada en esa administración.

Mejor en primavera

La mejor época del año para la producción del caracol común es la primavera, a partir de marzo. Es un animal que pasa buena parte del año aletargado. «En invierno suele hibernar y en verano estiva, cubriéndose con una telilla, el opérculo, que tiene mayor o menor grosor en función de la temperatura», explicó. Cuando las condiciones de temperatura y humedad son las adecuadas, el caracol recupera su ritmo vital y reanuda la alimentación y el crecimiento.

Para evitar la paralización estacional de la cría, los helicicultores utilizan medios artificiales que pretenden adelantar la llegada de la primavera a sus granjas y reducir esos períodos climatológicamente desfavorables para la producción. «No obstante, no siempre se consigue, pues éste es un animal que cuenta con un sistema de autodefensa increíble», añadió Javier López.

El caracol no forma parte de la dieta alimenticia de asturianos y gallegos pero tiene un elevado consumo en el resto de comunidades autónomas españolas. Bajo la denominación de 'Rucales Productos del Bosque', López Gayo envía toda su producción anual hacia Cataluña, una de las principales consumidoras de España junto a Andalucía, «aunque en esta última suelen utilizar una variedad diferente a la nuestra». «En Cantabria, por ejemplo, es un plato típico de la Navidad como en otros lugares puede ser el pavo», revela.

El consumo en España en 2001 se había situado en 14.000 toneladas y en la Unión Europea es un producto deficitario. Francia se sitúa a la cabeza tanto en producción como en consumo y es en ese país donde más se manipula para la consecución de otros subproductos como el caviar, el paté y la pasta con caracol. Pero además, la baba suele utilizarse para productos farmacéuticos y cosméticos.

Fuente: JUAN GARCÍA/RIBADESELLA / El Comercio Digital