El plan de la UBA para exportar más caracoles [Noticias]

Gracias a la investigación aplicada mediante un programa de apoyo a los productores, técnicos y pequeños empresarios, la institución porteña busca aumentar la cuota de estas "delikatessen" en los mercados del Hemisferio Norte

Argentina exportó en la última década alrededor de 300 toneladas de caracoles frescos y congelados al Hemisferio Norte, en especial a España y, con resultados económicos realmente atractivos. Se trata de la variedad Helix aspersa y su origen es la recolección silvestre.

Hasta el presente, no existen producciones generadas en granjas de cría intensiva que puedan complementar las extracciones de la naturaleza. En rigor, el desafío que deberá enfrentar el país si pretende crecer en sus colocaciones externas o, inclusive, promover el consumo interno.



Un análisis global de la situación de esta actividad agroalimentaria permitiría sacar algunas conclusiones preliminares; la cría no prospera porque la rentabilidad empresaria no estaría aun asegurada, son insuficientes los estudios económico-financieros sobre los costos operativos, falta capacitación, investigación y desarrollo, son escasos los trabajos interdisciplinarios y casi nula la sistematización de la información y tampoco hay solidez normativa por parte de los organismos reguladores, mas bien resultan limitantes para actividades innovadoras.

En este contexto la Cátedra de Producciones Animales Alternativas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidió afrontar el desafío de aportar conocimiento profesional (investigación aplicada) a través de un programa de apoyo a los productores, técnicos y pequeños empresarios que están trabajando en el sector.

En suma, aunar los esfuerzos de la universidad pública con el ámbito privado a los efectos de concretar proyectos modernos e innovadores con agregación de valor que permitan crecer a este rubro entre las "delikatessen".

El primer paso del equipo de la UBA fue la convocatoria a un foro con los principales protagonistas sectoriales; por caso, recolectores, criadores, asesores privados, representantes de la comercialización y frigoríficos y funcionarios de entes de contralor, el estratégico SENASA.

Estuvieron presentes cerca de treinta actores que vienen trabajando en la negocio del caracol y que observan un fuerte compromiso por contribuir a la identificación, desarrollo y fortalecimiento del sistema helicícola nacional. A partir de este encuentro académico, productivo y comercial se trazaron los primeros objetivos a partir del consenso total entre los participantes.

Así se realizó un exhaustivo diagnóstico del presente de la actividad y se establecieron acciones futuras que permitan a quienes se hallan interesados por entrar a este agronegocio alternativo disponer de información adecuada y, esencialmente, realista.

Es decir, neutralizar a los "informales" que solo consiguen quitar potencialidad a la helicicultura en la Argentina. Para todos los participantes del foro la única posibilidad de incremento del comercio internacional esta basada en el manejo racional y sustentable de la recolección y la cría intensiva en cautiverio. El documento final identifica las influencias externas (positivas o negativas) que afectan a los distintos actores de la actividad.

Entre las primeras puede mencionarse los beneficios en cuanto a precios por la contra-estación, la posibilidad real de crecer en mercados (Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá), la demanda sostenida por parte de frigoríficos y acopiadores e, inclusive, la opción mercantil de poder explorar en el renovado circuito interno, habida cuenta, del creciente turismo internacional.

Entre las cuestiones no tan favorables a considerar en este negocio alimentario se hallan; que en España el Helix aspersa representa sólo el 3 por ciento del consumo, que la demanda se encuentre tan circunscripta a esta variedad quita alternativas para el agregado de valor, una notoria falta conocimiento técnico-científico, la también escasa la articulación entre productores y vendedores y una legislación poco adecuada. También el bajísimo reconocimiento de la Argentina a nivel mundial como país productor y exportador de caracoles.

Fuente: Universia / Carlos Vieites, para TELAM | UBA